Nuestra Señora de la Estrella


ANTIGÜEDAD DE LA IMAGEN

Según informe de Don Manuel Tobajas Villegas, Doctor en Historia del Arte, la imagen es renacentista, es decir, del siglo XVI. Sólo en el siglo XX se cuentan tres restauraciones (1919, 1942 y 1990). Consideramos que de éstas la que más la ha cambiado ha sido la segunda, llevada a cabo por el prestigioso imaginero Sebastián Santos, y que no le ha afectado la más última, a cargo del Colectivo Isbilia. Se desonocen restauraciones anteriores.


PROCESO DE ADAPTACIÓN A LA VESTIMENTA ACTUAL

Un grabado de Ntra. Sra. de las Mercedes de Bollullos Par del Condado, de 1864, y en el que encontramos a la Virgen con vestimenta de la forma actual común a la mayoría de las imágenes de candelero, nos hace pensar que en la época de Isabel II, por influencias estéticas y culturales, como el Romanticismo, y quizá de la misma vestimenta más solemne de la Reina, se produce un cambio en la de las imágenes de la Virgen.

Hemos de asumir que el proceso de cambio ha durado unos años, al ser una ropa más costosa. En todas las fotografías que conservamos la imagen se nos presenta con vestimenta actual: corpiño, saya y manto de terciopelo bordados en oro, y con la ráfaga y coronas (la de la Virgen y la del Niño Jesús) actuales (las de diario actuales, de plata sobredorada, hasta que en 1944 les regalan las nuevas de oro).


GRABADO DE NTRA. SRA. DE LA ESTRELLA

Gracias al ejemplar del grabado de Ntra. Sra. de la Estrella aparecido en Chucena, pudo su autor, José María Martín (1789-1853) figurar en la Enciclopedia de Andalucía (Argantonio, Ediciones Andaluzas, Granada 1979) que, por olvido, no tenía previsto incluirlo, aunque ha sido calificado como el «último de los grabadores sevillanos» y se dice de él que se llevó los buriles a la tumba. Su producción, por otra parte, es abundante y exclusiva en temas religiosos y marianos.

En el caso de Chucena, podemos ver, además de la firma de su autor, la siguiente inscripción:
«N. S. DE LA ESTRELLA QUE SE VENᴬ. EN CHUCENA COMO PATᴬ.
en donde fue aparecida. El Ilust. Sor. Obispo de Mariápolis concede 40 días de Indulgª. a todas las persª. de uno y otro sexo por cada vez qᵉ. rezⁿ. un Credo o Padre Nro. delante del Niño Jesús, y otros 40 por una ave Mª., Salve, Rosario, ó Letanía Lauretana, delante de esta Señora Rogando a Dios en cada una de estas debᵈ. por los fines piadosos de Ntra. Sta. Madre Iglesia».



DESCRIPCIÓN DE LA IMAGEN EN EL GRABADO

Nos presenta a la Virgen con vestimenta muy diferente a la suya actual. El aspecto general parece inspirarse en el Neoclásico. De este estilo, aunque con algunas reminiscencias barrocas, parecer ser el templete o camarín en el que se enmarca la imagen. Da ésta, por otra parte, sensación de mayor dinamismo y sencillez, menos regio y estático, aunque en la actualidad sigue siendo patente la expresión de vida en el rostro, sonriente y acogedor. Predomina una túnica que se ciñe con cíngulo a la cintura y que tiene dos volantes a los pies. Los pliegues de la túnica a la altura de las rodillas y los del manto nos proporcionan idea de movimiento. El manto, de tejido y de forma más usual entre las mujeres que los que llevan en la actualidad las imágenes de la Virgen, es de dos tonalidades (aparentemente blanca la interior). Lo recoge la Virgen con sus antebrazos, y producen esta manera de llevarlo recogido. El manto le cubre también la cabeza, pero le separa de ésta una mantilla, bordeada de encaje, que llega a taparle la frente.

Tiene al cuello una cadena con una pequeña cruz, y, bajo ésta, la túnica se remata con rico encaje. Igualmente las mangas terminan en bello encaje que adornan las muñecas.

La mano derecha, a la altura de la cintura, sostiene, en lugar de cetro, una palma inclinada hacia el lateral y rematada en estrella de ocho rayos de unos 45º. Abrazado contra su pecho por la mano izquierda, sostiene al Niño Jesús, que tiene los brazos abiertos y la mano derecha en actitud de saludo o de bendición, y la mano izquierda abierta hacia arriba y sosteniendo la bola del mundo rematada por una cruz. El Niño está descalzo y le cubre hasta los pies una túnica, también ceñida a la cintura y rematada en el cuello por rico encaje que se aproxima a gola.

La Virgen tiene corona muy parecida a la borbónica y rodeada por aureola, de la que salen rayos como triángulos isósceles, alternativamente unos regulares y otros flameantes. Como aura de la Imagen, la rodea una ráfaga. Delante de sus pies tiene una sencilla media luna creciente, abierta hacia arriba y que tiene como fondo los dos volantes de su túnica. El Niño no tiene corona, sino las tres potencias.

La Virgen está sobre una tarima que también sostiene los extremos inferiores de la ráfaga. En el centro de la tarima tenemos el anagrama de María bajo una corona abierta y sobre unos ramilletes. Este conjunto está rodeado por un estético óvalo de cuya parte inferior parten otros dos ramilletes.


Textos de Martín Sánchez Franco, con revisión de Jesús Pérez Romero.

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